miércoles, 7 de diciembre de 2022

Crisol de mi universo

En tu pecho conocí el goce del destino. Por fin sentí que todo estaba escrito, para que nuestras manos se encontraran.


Y en el resto del mundo, nada. 


Nada más había que lo que vi en tus ojos: El crisol del universo, cubierto por lengas pinceladas por el viento, que moldea el todo hace millones de años. Incansable e invencible, como vos jugando esta partida, que es la vida misma. 

Qué absurdo ser consciente del regalo sagrado de las madres y los dioses. Qué extraordinario castigo es poder pensar, y saber que se vive, y que se muere. Qué tontería es creer que el futuro tiene fechas y horarios.

Qué improbable es habernos encontrado.

Y sin embargo, acá estamos.

Por eso miro hacia vos y me juro que, si está escrito, me quedo.

Y si no lo está, también.


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